Elogio a la mandarina
Perdido en un edén de frutas, la mandarina brilla más que ninguna. Si la manzana era la fruta de la ciencia del bien y del mal, entonces qué papel le correspondería a la mandarina. Ella es como ninguna. Es un ideal. Representa la fragmentación del ser. Las partes y el todo, la teoría de los sistemas. Por su color naranja y su forma se parece mucho a la naranja. Aunque tienen diferencias insalvables. La naranja secretamente quiere ser mandarina, muere de envidia: es una verdad tan simple. Cuando era niño, y me daban una fruta de color naranja, inmediatamente me alegraba pensando en una mandarina. Cuando la cogía, y trataba de destaparla, encontraba dificultades; entonces imaginaba que la había agarrado al revés, así que la giraba e intentaba otra vez. Cuando daba una vuelta completa, viéndola desde todos los ángulos y no la había logrado abrir; con profunda tristeza comprendía que era una naranja. Cuando me dan una mandarina, una sonrisa ilumina mi rostro. Cuando es una naranja, me emba...