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Mostrando las entradas con la etiqueta Felipo Zana

El lento olvido de uno mismo

la vida es sólo lo que se hace, no quiero nada con la muerte. Pablo Neruda Se va uno olvidando de aquellas pequeñas cosas. Y en su lugar va llegando lo de siempre, las “cosas importantes”, ese checklist infinito e invisible, que ordena conseguir un trabajo estable, un carro último modelo, estudiar una maestría, casarse, tener hijos, pagar un buen colegio, salir de vacaciones a una playa. Actividades que no necesariamente lo hacen a uno feliz; actividades que olvidan lo importante de la vida. Hace poco mi hermana me dio una lección. Leyó un método para ordenar y dejar ir objetos en la casa. El método consiste en coger cada objeto, tocarlo, cerrar los ojos y pensar por un momento en la sensación que causa. Si produce felicidad, hay que conservarlo, si no, simplemente se deshecha. No utilidad, sino felicidad. Lo esencial es invisible para los ojos. Sí, Principito, y tantas y tantas actividades que van pasando por nuestros ojos en desfile pintoresco, van dejando poco tiempo a la...

Reescribiendo la vida

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“Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto)…” Funes el memorioso, Jorge Luis Borges. Hace poco Alex Girasol cumplió años, así que hubo fiesta en Tierradentro. Entre cervezas, vinos, guaros y el fuego abrazador de la fogata, se dio paso a la poesía. Girasol nos deleitó con sus poemas de doscientos mil pesos. Y sucedió lo que siempre sucede toda vez que el poeta bellanita lee sus textos: toca fibras profundas en el alma, y cada fibra al estremecerse, genera cosquillas y estalla la risa. Se supone que luego yo leería algo mío, pero me excusé diciendo que no llevaba ningún escrito en el momento. Sin embargo, Alex fue hasta su casa por el libro de Los sueños de Luciano Pulgar , donde aparece el ensayo mío titulado  Sobre rayar, ya sea en los libros, en lo etéreo o en la locura . No tenía muchas ganas de leer, pero dado que Alex se había tomado la molestia de traer el libro, accedí. http://...

El buen partir, el buen morir

De cuando en cuando y a lo lejos hay que darse un baño de tumba Pablo Neruda Amigo mío, los días antes de partir traen los mejores vientos alisios. Ya sea en la vida, ya sea en la empresa. Se trabaja de una manera ligera, alejado del estrés, y disfrutando en cuerpo y alma la labor realizada. Ya no se preocupa uno por las posibles caídas de los días venideros, sino que se vive el presente. Quizás algo similar ocurra con las personas que saben sus días están contados y que la muerte les acecha. Luego del terror inicial, una tranquilidad insospechada los descubre. Se aprende que las preocupaciones y los afanes bien poco valían, y que la única preocupación digna de tener en cuenta era la del vivir, y que eso es lo único que resta por hacer: vivir. Y sabiendo que solo resta vivir, se vive mejor. Quizás esa levedad en el vivir fue la misma que experimentara Kawabata segundos antes del Harakiri; Sócrates, al apurar la cicuta; Alfonsina mientras caminaba hacia su mar; Virgini...

Ley de la Alquimia sobre equivalencia de intercambio

“El hombre no puede obtener nada sin antes dar algo a cambio, para crear, algo de igual valor debe perderse.” Full Metal Alchemist Hoy fui a la librería por un regalo para una amiga. Pero es casi norma que cada vez que entro a una librería no puedo resistirme y termino comprando algún libro, que desde su estante me hace ojitos para que lo lleve. Esta vez, me dejé seducir por dos libros en particular. Medellín: Tragedia y resurrección. Mafias, ciudad y Estado. 1975-2013 de Gerard Martin; y  Cultura política y violencia en Colombia de Carlos Mario Perea Restrepo. Cuando iba a pagar, no sé por qué pedí rebaja: quizás para ahorrarme unos pesos, quizás por la numerología, buscando un número con ciertas características. Pedir rebaja es algo que nunca hago. La dueña de la librería no hizo buena cara, miró en su computador y finalmente dijo que sí, y la rebaja fue del diez por ciento, alrededor de tres mil pesos. Cuando uno está expuesto a ciertos contextos, a ciertas circunstan...

Significado amoroso de los cepillos de dientes

García Márquez escribió en El a mor en los tiempos del cólera : “El corazón tiene más cuartos que un hotel de putas”. También se podría decir que el corazón es como una estrella de mar, o que es como un átomo o que tiene más divisiones que la Aritmética de Baldor. De cada cosa que exista bajo el sol, se pueden decir cosas completamente opuestas y a la vez ciertas. A mi parecer, el corazón sí es divisible, y prueba de ello son los cepillos de dientes. Nunca tengo el deseo de hablar de verdades eternas, pero sí de imágenes sinceras: el corazón se divide entre el número de cepillos de dientes que tengamos. Uno va recorriendo el mundo, va amando y va dejando cepillos dispersados. Donde haya uno, allí habrá un pedazo de corazón. Tener un cepillo de dientes en un lugar significa tener acceso frecuente, significa que en aquel lugar habrá seres con los cuales se compartirá la comida o la “comida”. Si el cepillo de dientes está en un lugar que se frecuenta poco, entonces es porque algun...

Sobre rayar, ya sea en los libros, en lo etéreo o en la locura

Amable lector, ¿eres de las personas que gusta de rayar los libros? ¿O por el contrario piensas que es un crimen? Hablaré un poco sobre esa espinosa cuestión. Déjenme que les cuente una historia. Tenía tres candidatos para mi próxima lectura. Los había prestado esta semana en la biblioteca. Se trataban de “La monja alférez” de Thomas de Quincey, “La charca del diablo”, de George Sand y “Los himnos a la noche / Enrique de Ofterdingen” de Novalis. Antes de leer un libro me gusta mirarlos al derecho y al revés. Miro el número de páginas, el tamaño de la letra, hojeo brevemente la calidad del prólogo, y leo la primera línea, a veces también la última. En “La charca del diablo”, me encontré en la última hoja con el siguiente comentario que alguien había escrito allí con letra verde: “Esto, infortunado lector, no es una novela… es un cuento larguísimo… y de los peores. El costumbrismo francés es mucho más depurado”. Bendije a la persona que escribió eso allí. Sentí que no había necesidad ...