Amable lector, ¿eres de las personas que gusta de rayar los libros? ¿O por el contrario piensas que es un crimen? Hablaré un poco sobre esa espinosa cuestión. Déjenme que les cuente una historia. Tenía tres candidatos para mi próxima lectura. Los había prestado esta semana en la biblioteca. Se trataban de “La monja alférez” de Thomas de Quincey, “La charca del diablo”, de George Sand y “Los himnos a la noche / Enrique de Ofterdingen” de Novalis. Antes de leer un libro me gusta mirarlos al derecho y al revés. Miro el número de páginas, el tamaño de la letra, hojeo brevemente la calidad del prólogo, y leo la primera línea, a veces también la última. En “La charca del diablo”, me encontré en la última hoja con el siguiente comentario que alguien había escrito allí con letra verde: “Esto, infortunado lector, no es una novela… es un cuento larguísimo… y de los peores. El costumbrismo francés es mucho más depurado”. Bendije a la persona que escribió eso allí. Sentí que no había necesidad ...
Hay un verso de Neruda en su notable Oda al gato: “El ingeniero quiere ser poeta”. Pues bien, un grupo de ingenieros dedicados a la poesía decidieron aplicar sus conocimientos informáticos al servicio de la literatura y es así como ha salido a la luz pública SQL para escritores. Daré una breve introducción sobre el SQL para aquellas personas poco familiarizadas con la informática. SQL significa Structure Query Language y nos permite hacer consultas sobre una base de datos. A su vez, una base de datos podría ser definida muy superficialmente como un conjunto de tablas interrelacionadas donde se guarda información. Finalmente, una tabla puede ser asimilada a una hoja de Excel, con filas y columnas. Con el SQL se puede por ejemplo hacer consultas sobre la tabla PEDIDO: ¿cuál es el pedido más caro? ¿Cuántos pedidos ha hecho determinada persona? Una consulta SQL luce poco poética: Para obtener toda la información: Select * From PEDIDO; Para obtener el pedido con mayor valor: Select Max (v...
yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón. Antonio Machado Hace poco escribí sobre un arte pegajoso, ahora escribiré sobre un arte ingrávido y gentil -muy gentil: las pompas de jabón y el artista que se encuentra detrás de ellas, soplando y soplando. Lo vemos en los parques, en las afueras de las iglesias, en los matrimonios, rodeado de jabón. Es un arte frágil y resbaloso el que practica; es un arte para el disfrute, para el juego: es un arte divertido. Los niños principalmente son los que rodean a ese artista; saltan, tratan de agarrar las pompas de jabón sin pensar en que allí hay mundos sutiles, en que en una pompa de jabón está contenido el universo. El artista crea una esfera completa, perfecta, y por medio de un soplo le da vida a seres de jabón, que dentro de la pompa crearán esferas de no sé qué sustancia y que como siempre todo se desviará hacia el infinito. Y no solamente los niños, también los adultos disfrutan. Cuando v...
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