Amable lector, ¿eres de las personas que gusta de rayar los libros? ¿O por el contrario piensas que es un crimen? Hablaré un poco sobre esa espinosa cuestión. Déjenme que les cuente una historia. Tenía tres candidatos para mi próxima lectura. Los había prestado esta semana en la biblioteca. Se trataban de “La monja alférez” de Thomas de Quincey, “La charca del diablo”, de George Sand y “Los himnos a la noche / Enrique de Ofterdingen” de Novalis. Antes de leer un libro me gusta mirarlos al derecho y al revés. Miro el número de páginas, el tamaño de la letra, hojeo brevemente la calidad del prólogo, y leo la primera línea, a veces también la última. En “La charca del diablo”, me encontré en la última hoja con el siguiente comentario que alguien había escrito allí con letra verde: “Esto, infortunado lector, no es una novela… es un cuento larguísimo… y de los peores. El costumbrismo francés es mucho más depurado”. Bendije a la persona que escribió eso allí. Sentí que no había necesidad ...
yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón. Antonio Machado Hace poco escribí sobre un arte pegajoso, ahora escribiré sobre un arte ingrávido y gentil -muy gentil: las pompas de jabón y el artista que se encuentra detrás de ellas, soplando y soplando. Lo vemos en los parques, en las afueras de las iglesias, en los matrimonios, rodeado de jabón. Es un arte frágil y resbaloso el que practica; es un arte para el disfrute, para el juego: es un arte divertido. Los niños principalmente son los que rodean a ese artista; saltan, tratan de agarrar las pompas de jabón sin pensar en que allí hay mundos sutiles, en que en una pompa de jabón está contenido el universo. El artista crea una esfera completa, perfecta, y por medio de un soplo le da vida a seres de jabón, que dentro de la pompa crearán esferas de no sé qué sustancia y que como siempre todo se desviará hacia el infinito. Y no solamente los niños, también los adultos disfrutan. Cuando v...
Estoy enamorado de la mujer que guarda las llaves de la noche Fayad Jamís La noche y la luz podrían entrar en todo tipo de discusión. Se podría preguntar, por ejemplo, ¿te gusta hacer el amor con la luz prendida o apagada?, ¿tu tumba debe ser cavada bajo el sol o bajo las estrellas? ¿Hiciste trasnochar a tu madre el trivial día en que naciste? ¿Por qué al gato le gusta tanto la noche? ¿Por qué no tenemos sus ojos? ¿Le temes a la oscuridad? ¿Cuántos soles te gustaría contemplar antes de morir? Por ser éste un blog con tinte literario voy a hablar sobre si escribir en la noche o en el día, además de algunos significados de la noche que me gustan. Sé que la literatura lo abarca todo: todas las preguntas, todos los fuegos, todas las contradicciones, pero yo apenas soy una pequeña letra en la Biblioteca de Babel de Borges. Como siempre, la metodología es escribir de todo aquello que va llegando a mi cabeza a medida que estoy sentado, irrespetando siempre las características del discurso, es...
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